La ANC busca reactivar la Diada ante un independentismo fragmentado

La Assemblea Nacional Catalana (ANC) ha reunido en Barcelona a todos sus presidentes desde la fundación para proyectar unidad antes de la Diada del 11 de septiembre. Josep Vila, actual responsable de la entidad, ha pedido que la ciudadanía recupere el protagonismo y que la movilización continúe tras la jornada festiva. El mensaje pretende devolver centralidad a la calle en un momento de pérdida de fuerza política y social del soberanismo.

La ANC busca reactivar la Diada ante un independentismo fragmentado

Una imagen frente a divisiones reales

La fotografía de los expresidentes contrasta con la realidad del movimiento. Junts y ERC compiten abiertamente por el liderazgo independentista y sostienen estrategias divergentes tanto en el Parlament como en el Congreso. Al mismo tiempo, el PSC se ha consolidado como primera fuerza catalana, mientras el bloque soberanista ha reducido su peso institucional y su capacidad de condicionar la agenda política.

La irrupción de Aliança Catalana añade una fractura decisiva. El partido de Sílvia Orriols combina el independentismo con un discurso duro sobre inmigración, seguridad e identidad, lo que lleva a buena parte del soberanismo tradicional a rechazar cualquier entendimiento. Vila evitó citar expresamente a la formación, pero delimitó la convocatoria de la ANC con una referencia al compromiso de las entidades con los derechos humanos.

Las tensiones alcanzan también a la propia ANC. Dolors Feliu, una de sus expresidentas, acudirá a la manifestación como representante de Dempeus per la Independència, proyecto nacido de críticos con la dirección de la entidad. La discrepancia resume el problema: la ANC aspira a ser un espacio común mientras antiguos dirigentes cuestionan su papel y buscan trasladar la presión soberanista al terreno electoral.

El desafío inmediato será medir si la Diada puede recuperar capacidad de convocatoria. En 2025 asistieron 28.000 personas en Barcelona, según la Guardia Urbana, muy lejos de las movilizaciones de cientos de miles del auge del procés. La unidad exhibida por la ANC puede servir como gesto simbólico, pero la asistencia y la continuidad de la protesta determinarán si existe una base social capaz de superar una fragmentación que ya no es solo táctica, sino política y organizativa.

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