La celebración del nombramiento de las falleras mayores de la comisión Molina-Claret de Xàtiva para el ejercicio de 2027 se saldó en la noche del sábado con un incendio en varios toldos de viviendas de la calle Padre Claret. El fuego se originó después de que uno de los elementos pirotécnicos disparados durante el acto impactara en las lonas instaladas en la fachada de un edificio próximo al casal fallero. No se registraron daños personales, aunque el incidente provocó preocupación entre los vecinos y obligó a movilizar a efectivos de bomberos de Xàtiva y Alzira.
El acto estaba dedicado a la proclamación de Sandra García y Paula Victoria Benavent como máximas representantes de la falla Molina-Claret. Como parte de la celebración se efectuó un disparo de material pirotécnico, una práctica habitual en numerosos acontecimientos vinculados a las Fallas. Durante ese momento, uno de los cohetes alcanzó los toldos situados en las viviendas de la vía donde se desarrollaba la actividad, desencadenando un fuego visible desde la calle.
La primera respuesta correspondió a residentes del propio inmueble, que utilizaron un extintor para contener las llamas antes de la llegada de los servicios de emergencia. Esa actuación inicial permitió frenar la propagación del incendio, según el relato difundido por la comisión fallera. Posteriormente, los bomberos desplazados desde los parques de Xàtiva y Alzira completaron la extinción y revisaron la zona para comprobar que no quedaban puntos calientes capaces de reavivar el fuego.

Intervención vecinal y revisión de los servicios de emergencia
La secuencia de los hechos evidencia la relevancia de una actuación rápida en un entorno urbano donde las llamas pueden extenderse con facilidad a materiales textiles, persianas, fachadas o balcones. Los toldos, especialmente tras periodos de altas temperaturas y exposición continuada al exterior, pueden arder con rapidez cuando reciben el impacto directo de una fuente de ignición. En este caso, la intervención de los vecinos con un extintor y la posterior supervisión profesional evitaron que el incidente tuviera consecuencias de mayor alcance.
La comprobación de posibles focos residuales forma parte de las tareas habituales tras un incendio de estas características. Aunque las llamas hayan sido sofocadas, la acumulación de calor en estructuras, lonas o elementos próximos puede mantener riesgos localizados. Por ello, los bomberos inspeccionaron el área afectada tras controlar el fuego. La información disponible no detalla la extensión concreta de los daños materiales ni la cuantía económica de la reparación, pero la comisión ha asumido el compromiso de trabajar para restaurar los elementos afectados.
Disculpa pública de la comisión Molina-Claret
Tras el suceso, la falla Molina-Claret difundió un comunicado en sus redes sociales para pedir disculpas por las molestias y la inquietud que el incendio pudo causar al vecindario. La entidad subrayó que, en los cincuenta años de presencia de la comisión en ese barrio, no se había producido un episodio similar. El mensaje combina el reconocimiento de lo ocurrido con la voluntad de atender las consecuencias materiales, una posición relevante en unas fiestas que se desarrollan de forma estrecha con la vida cotidiana de las calles y los residentes.
La comisión agradeció asimismo la intervención de la Policía Local y del Cuerpo de Bomberos, así como la comprensión de los vecinos. En su comunicado, la entidad indicó que trabajará para resolver la situación “lo antes posible” y para que los daños queden reparados en las mejores condiciones. No se han comunicado, por el momento, cambios específicos en la programación de actos ni medidas adicionales concretas sobre el uso de pirotecnia tras el incidente.
La convivencia, un factor central en los actos de barrio
El episodio se produce durante un acto previo al ciclo principal de las Fallas, una celebración en la que los disparos pirotécnicos forman parte de la tradición y de la identidad festiva valenciana. Sin embargo, el incendio muestra que incluso actividades organizadas en contextos conocidos requieren una evaluación constante de las condiciones del entorno: la proximidad de fachadas, vehículos, vegetación, cableado, mobiliario urbano y elementos combustibles como telas o plásticos puede modificar el nivel de riesgo de un disparo.
La seguridad en este tipo de celebraciones depende de varios factores simultáneos: la elección del emplazamiento, la delimitación de distancias, el control de la trayectoria de los artefactos, la previsión meteorológica y la disponibilidad de medios de extinción. La ausencia de heridos en Xàtiva reduce la gravedad final del balance, pero no elimina la necesidad de revisar las circunstancias del lanzamiento y las medidas preventivas aplicadas. Esa revisión resulta especialmente pertinente cuando los actos se celebran en calles residenciales con actividad vecinal.
La propia falla ha puesto el acento en la necesidad de preservar una relación basada en el respeto y el diálogo con el barrio. Esa convivencia no se limita a gestionar las molestias ordinarias asociadas al ruido, los cortes de calle o la ocupación del espacio público; también exige respuestas transparentes cuando se producen incidentes inesperados. La disculpa pública, el reconocimiento de los daños y el compromiso de reparación constituyen los primeros pasos para restablecer la normalidad tras una noche que debía ser de celebración y que terminó con un susto sin consecuencias personales.
