Vladímir Putin aseguró a Donald Trump que Rusia no contempla atacar a ningún país europeo de la OTAN, en una conversación telefónica marcada por la guerra de Ucrania y el intento estadounidense de reactivar las negociaciones. Según Yuri Ushakov, asesor internacional del Kremlin, Moscú calificó de infundadas las especulaciones sobre supuestos planes agresivos contra Europa.

El frente ucraniano sigue sin acuerdo
Trump reclamó un final rápido de la guerra, al considerar que abriría la puerta a una normalización plena de los vínculos entre Washington y Moscú antes de que concluya su mandato en enero de 2029. Putin respondió exponiendo qué medidas, a su juicio, debería adoptar Estados Unidos para facilitar un cese de las hostilidades, sin que trascendieran compromisos concretos.
La llamada, la primera desde el 4 de julio, sirvió para revisar los contactos del fin de semana entre los emisarios de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, y las partes rusa y ucraniana. Ambos presidentes valoraron esas consultas como positivas y acordaron mantenerlas, pero los combates volvieron a alcanzar las capitales tras una tregua de 72 horas. El dato revela la distancia entre la reanudación diplomática y la realidad militar.
Una negación con alcance político
El mensaje ruso llega después de que Alemania atribuyera a Moscú un incidente con un dron en el aeropuerto de Leipzig. Putin vinculó esa acusación al contexto electoral alemán. La negación ante Trump busca contener la alarma en Europa y evitar que la tensión con la OTAN eclipse la negociación sobre Ucrania. Sin embargo, la ausencia de avances verificables y la continuidad de los ataques mantienen débil la expectativa de una próxima reunión tripartita promovida por Estados Unidos.
