El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, sostuvo este martes que el desarrollo de Vaca Muerta no puede reducirse a la disponibilidad de recursos bajo tierra y reclamó una estrategia coordinada entre empresas, provincias, municipios y el Estado nacional. “No es una lámpara de Aladino que se frota y sale riqueza”, afirmó durante la segunda jornada del 10° Foro PYMES Italia–América Latina, realizado en Buenos Aires.
Figueroa participó del panel “Energía para el Desarrollo: inversión, industria y cadenas de valor. Desde Vaca Muerta hacia el mundo”, junto con los gobernadores de Río Negro, Alberto Weretilneck, y de Mendoza, Alfredo Cornejo. La conversación fue moderada por Fernando Heredia, periodista de Forbes, en el marco de un encuentro de tres días que reúne a empresas, referentes industriales y representantes institucionales de Italia y América Latina.
Una formación geológica que exige un sistema industrial
Al explicar su visión sobre el principal polo hidrocarburífero no convencional del país, Figueroa señaló que Vaca Muerta es una roca ubicada a unos 3.000 metros de profundidad. A su juicio, esa condición geológica es necesaria para extraer gas y petróleo, pero no alcanza por sí sola para garantizar una producción sostenida.
El gobernador remarcó que el desarrollo requiere un entramado productivo capaz de acompañar la actividad energética. En ese esquema incluyó la provisión de bienes y servicios, la infraestructura de transporte, la disponibilidad de personal especializado y una operación más eficiente y sistemática que la asociada históricamente a los pozos convencionales.

“Vaca Muerta requiere mucha sinergia, mucha sincronización, un ecosistema armado que lo pueda elevar”, expresó Figueroa. También sostuvo que el gas y el petróleo no fluyen de manera automática una vez perforado el pozo, sino que demandan trabajo permanente, métodos de producción y una mejora continua de la eficiencia.
La definición busca instalar una lectura industrial del yacimiento. El potencial de recursos, por sí mismo, no resuelve los cuellos de botella vinculados con costos, transporte, capacidad de procesamiento o acceso a mercados. La expansión de la producción depende, por lo tanto, de que esos componentes avancen de manera coordinada y con reglas previsibles para las inversiones.
El desafío de convertir la abundancia en exportaciones
Figueroa vinculó el crecimiento de Vaca Muerta con la posibilidad de ampliar la capacidad exportadora argentina. Según planteó, la producción podría superar ampliamente el consumo interno durante las próximas décadas, lo que abriría oportunidades para comercializar energía tanto dentro del Cono Sur como en otros mercados.
El gobernador destacó que ya existen avances para fortalecer los vínculos regionales mediante gasoductos y otras obras, pero señaló que el próximo objetivo consiste en alcanzar Europa. En ese punto, subrayó la relevancia de la relación con Italia, país que participa del foro empresarial y que puede funcionar como puerta de entrada para nuevas alianzas comerciales, tecnológicas e industriales.
La salida hacia mercados europeos implica, sin embargo, exigencias adicionales. No se trata solamente de incrementar la extracción, sino también de desarrollar infraestructura de transporte y procesamiento, asegurar volúmenes constantes y establecer condiciones que permitan competir en distancia, costos y confiabilidad. La posibilidad exportadora mencionada por Figueroa queda así ligada a decisiones de inversión y planificación que exceden el ámbito de Neuquén.
El papel del Estado y la sostenibilidad social
En su exposición, el mandatario neuquino rechazó tanto una visión centrada exclusivamente en las empresas como otra que atribuya al Estado la capacidad de resolver por sí solo todos los obstáculos. Consideró necesaria la intervención coordinada del gobierno nacional, las administraciones provinciales y los municipios, cada uno dentro de sus responsabilidades.
Figueroa sostuvo que las compañías cumplen un papel indispensable en la inversión y la operación, pero remarcó que la planificación pública resulta decisiva para ordenar el crecimiento, construir infraestructura y sostener la aceptación social de los proyectos. También mencionó el cuidado ambiental como un componente “vital y fundamental” para que el desarrollo energético sea duradero.
La referencia a la sustentabilidad social refleja uno de los desafíos centrales de la expansión hidrocarburífera: compatibilizar el aumento de la actividad con las demandas de las comunidades, la presión sobre los servicios públicos y la prevención de impactos ambientales. Para el gobernador, esos factores no deben ser considerados obstáculos posteriores, sino parte de las condiciones necesarias para que el negocio energético pueda consolidarse.
Weretilneck reclamó previsibilidad y acuerdos
Durante el mismo panel, Alberto Weretilneck presentó cuatro principios que, según su criterio, deberían orientar el desarrollo productivo de Río Negro: estabilidad política, seguridad jurídica, previsibilidad económica y acuerdo social. El gobernador rionegrino también pidió fortalecer una “cultura de la asociación” entre las pequeñas y medianas empresas, los gobiernos provinciales, el Estado nacional y los municipios.
Su planteo puso el foco en la articulación institucional y empresarial como condición para ampliar las oportunidades vinculadas con la energía y otras actividades productivas. La participación conjunta de los gobernadores patagónicos y de Mendoza mostró, además, que el desarrollo de Vaca Muerta tiene efectos regionales: demanda rutas, ductos, servicios, proveedores y capacidades logísticas que atraviesan las fronteras de una sola provincia.
Una oportunidad de largo plazo para Neuquén y el país
Figueroa definió el proceso como “un desafío generacional” y no como una cuestión sectorial o partidaria. Afirmó que Vaca Muerta representa, a su entender, la última gran oportunidad de Neuquén para transformar su estructura económica y, al mismo tiempo, una posibilidad decisiva para que la Argentina mejore su desempeño productivo.
La advertencia del gobernador combina expectativas de crecimiento con una condición concreta: los recursos no se traducirán automáticamente en desarrollo. La experiencia de Vaca Muerta dependerá de la capacidad de coordinar inversiones, infraestructura, reglas, proveedores, exportaciones y compromisos ambientales. El foro con empresas e instituciones italianas ofreció, en ese sentido, un escenario para discutir cómo transformar una ventaja geológica en una plataforma industrial con alcance internacional.
