El periodista Isidoro Nicieza recibió este martes la Medalla de Asturias en un acto celebrado en el Auditorio de Oviedo con motivo del Día de Asturias. La distinción reconoce una trayectoria profesional prolongada, ligada en gran medida al grupo Prensa Ibérica, y sitúa en primer plano una forma de entender el oficio basada en la utilidad pública, la verificación y la responsabilidad ante los lectores.
Durante su intervención, Nicieza subrayó que su objetivo ha sido ejercer un periodismo “honesto y respetuoso con la verdad”, pero también útil para la comunidad asturiana. El reconocimiento concedido por el Principado, afirmó, le lleva a pensar que ha cumplido al menos parcialmente ese compromiso con su tierra. La medalla le fue entregada por el presidente del Principado, Adrián Barbón, ante representantes institucionales, familiares y numerosos compañeros de profesión.

Una trayectoria vinculada a la prensa asturiana
Nicieza desarrolló una parte central de su carrera en La Nueva España, donde fue director general y director, antes de asumir también la dirección general de Faro de Vigo. Posteriormente ocupó el cargo de director general de Contenidos de Prensa Ibérica, responsabilidad que mantuvo hasta su jubilación en 2024. Tras dejar las funciones ejecutivas, continúa vinculado al grupo como consejero de Editorial Prensa Asturiana.
Su recorrido profesional permite leer la distinción también como un reconocimiento a una generación de periodistas que atravesó la transformación de los medios desde un modelo esencialmente impreso hasta un ecosistema digital marcado por la inmediatez, la fragmentación de las audiencias y la competencia de plataformas ajenas al periodismo tradicional. En ese contexto, el premiado defendió que la función informativa no puede desligarse de su dimensión cívica.
“Los dueños de la información son los ciudadanos”, sostuvo Nicieza, al insistir en que esa condición define la esencia del periodismo. La afirmación remite a un principio central de la profesión: los medios gestionan un bien de interés colectivo y, por ello, están obligados a ofrecer información contrastada. Para el periodista, esa exigencia adquiere una relevancia mayor ante la expansión de contenidos falsos o engañosos.
La verificación frente a la presión de la inmediatez
El discurso de Nicieza puso especial atención en uno de los principales desafíos del sector: la velocidad con la que circula la información. Frente a la presión por publicar antes que otros, reivindicó la comprobación de los hechos como una tarea irrenunciable. “El periodismo es verificar. Si lo haces muy rápido, lo puedes hacer mal”, advirtió.
La reflexión conecta con un debate amplio en las redacciones: la tecnología ha multiplicado la capacidad de difusión y ha reducido los tiempos de reacción, pero no elimina la necesidad de contrastar fuentes, contextualizar los datos y corregir los errores. Nicieza se mostró, no obstante, optimista sobre el futuro de la profesión y definió la innovación tecnológica como “un reto para el periodismo, no un problema”. Su planteamiento apunta a que el valor diferencial de los medios no reside solo en la rapidez, sino en la credibilidad que pueden construir mediante procesos profesionales.
La defensa de la utilidad pública y de la verificación adquirió un significado particular en una ceremonia institucional dedicada a reconocer aportaciones a la sociedad asturiana. Más allá del homenaje individual, el mensaje planteó la necesidad de preservar espacios informativos capaces de explicar la realidad local con rigor, especialmente en un entorno en el que los debates públicos están cada vez más condicionados por flujos globales de información.
Una mirada crítica, pero confiada, sobre Asturias
Nicieza aprovechó su intervención para ofrecer una valoración sobre la situación del Principado. A su juicio, Asturias está “más y mejor de lo que creemos la mayoría de los asturianos”, pese a las dificultades que afronta. El periodista señaló que existe una tendencia a concentrar la atención en las carencias o en aquello que se ha perdido, en lugar de valorar los activos existentes y las posibilidades de futuro.
La observación no negaba los problemas demográficos, económicos o territoriales que forman parte del debate público asturiano, sino que reclamaba una perspectiva menos limitada por el pesimismo. En términos periodísticos, esa mirada supone informar de las dificultades sin renunciar a identificar iniciativas, capacidades y oportunidades. La utilidad de la información, según esa lógica, depende tanto de señalar los déficits como de aportar contexto para comprender qué opciones existen.
El galardonado agradeció el respaldo recibido durante su carrera de Javier Moll y Arantza Sarasola, presidente y vicepresidenta de Prensa Ibérica, presentes en el Auditorio, así como de Aitor Moll y Ainhoa Moll, consejero delegado y adjunta al presidente y directora editorial del grupo, respectivamente. También dedicó palabras a sus compañeros, muchos de ellos asistentes al acto, y a su familia.
Nicieza mencionó de forma expresa a su esposa, Mari, y a sus hijos, Daniel y Laura, con quienes reconoció tener una “deuda de tiempo brutal”, una alusión a la exigencia personal que suele acompañar a una profesión sometida a horarios cambiantes y a la actualidad permanente. El reconocimiento institucional sirvió así también para visibilizar el apoyo familiar que sostiene las trayectorias profesionales de larga duración.
Quince reconocimientos en el Día de Asturias
La ceremonia reunió a quince personas y entidades vinculadas a ámbitos diversos de la vida asturiana. Junto a Nicieza, recibieron la Medalla de Asturias el Real Oviedo, que celebra su centenario; la Asociación Emburria, dedicada a la inclusión de personas con discapacidad desde Cangas de Onís; el tenor y divulgador de la canción asturiana Joaquín Pixán; y el maestro y músico Nacho Fonseca, fundador del coro infantil Xentiquina.
El Principado distinguió como hijos predilectos al empresario y coleccionista de arte Juan Antonio Pérez Simón, al histórico dirigente del PP asturiano Isidro Fernández Rozada, a la cantante de tonada Mari Luz Cristóbal Caunedo y al exalcalde de Grado José Sierra Fernández. Los títulos de hijos adoptivos recayeron en la exalcaldesa de Gijón Paz Fernández Felgueroso, el piragüista y seis veces medallista olímpico Saúl Craviotto, la periodista y escritora Maruja Torres, la profesora Yayoi Kawamura, el director de la Fundación Vinjoy Adolfo Rivas y la catedrática Consuelo Martínez.
