La obra custodiada por la Biblioteca Nacional de España de Francisco González Díaz y Blas Cabrera Felipe ha pasado a dominio público al cumplirse 80 años de la muerte de ambos autores, ocurrida en 1945. La incorporación permite usar, reproducir, adaptar, editar o prestar sus textos sin solicitar permiso a herederos o titulares de derechos, siempre que se mantengan el reconocimiento de autoría y la integridad moral de las obras.
La medida sitúa de nuevo en circulación a dos figuras canarias de trayectorias muy distintas, pero conectadas por su influencia intelectual: González Díaz, periodista y activista conservacionista nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1866; y Cabrera Felipe, físico de Arrecife nacido en 1878 y una de las referencias españolas en el estudio de la materia, la electricidad y el magnetismo. Junto a ellos, otras 152 personalidades españolas pasan este año a dominio público.

Un pionero ambiental antes de que existiera el ecologismo organizado
Francisco González Díaz representa una corriente temprana de pensamiento ambiental en Canarias. Naturalista, defensor de la reforestación y crítico con los modelos turísticos que desatendían el equilibrio del territorio, utilizó el periodismo como herramienta de educación pública. Su actividad no se limitó a la reflexión literaria: participó en la Asociación Amigos del Árbol y fundó la revista El Apóstol, desde la que defendió la protección del paisaje y la recuperación de la masa forestal.
Sus artículos en el Diario de Las Palmas evidencian que la preocupación por los árboles estaba ligada a una idea amplia de bienestar colectivo. En 1914 escribió que el arbolado ofrecía protección, belleza y elementos vitales, una formulación que anticipaba argumentos hoy habituales sobre salud urbana, clima y calidad de vida. Su papel también fue relevante en la implantación del Día del Arbolado en Las Palmas de Gran Canaria, celebrado por primera vez en 1902.
La dimensión social de aquella iniciativa quedó reflejada en la plantación de eucaliptos del paseo de Chil en 1928, una convocatoria en la que participaron unos 2.000 niños, bandas de música, representantes municipales y centenares de adultos. Más allá del valor simbólico de la jornada, el episodio muestra cómo la conservación empezó a entrar en la cultura cívica de la ciudad mediante actos públicos, educación escolar y colaboración institucional.
Textos accesibles para reconstruir una memoria canaria
El catálogo de la Biblioteca Nacional conserva doce obras de González Díaz, cinco de ellas digitalizadas y disponibles a través de BNEdigital. Entre los títulos accesibles figuran A través de Tenerife (1903), dedicado a Salvador Rueda; Especies (1911); El viaje de la vida (1913); Visiones del mar y la playa (1919), dedicado a Enrique Díez-Canedo; y Cervantes. Don Quijote. España (1942).
Estas ediciones permiten estudiar no solo los contenidos, sino también los circuitos culturales de la época: imprentas locales, precios de venta, dedicatorias manuscritas y relaciones entre escritores. La posibilidad de descargarlas y reutilizarlas puede facilitar ediciones críticas, proyectos escolares, investigaciones universitarias o propuestas editoriales que conecten sus ideas con los debates actuales sobre territorio, turismo y patrimonio natural.
Blas Cabrera: ciencia española, exilio y archivo abierto
El legado bibliográfico de Blas Cabrera Felipe es más extenso en la Biblioteca Nacional: 70 registros, de los que 18 están digitalizados. Rector de la Universidad Central de Madrid en 1931 y miembro destacado de la comunidad científica española, Cabrera desarrolló una obra decisiva en física experimental. Entre los materiales disponibles figuran sus conferencias de 1917 en la Residencia de Estudiantes sobre qué es la electricidad y estudios como Estado actual de la teoría de los rayos X y gamma; su aplicación al estudio de la estructura de la materia, publicado en 1915.
La apertura de estos documentos adquiere una dimensión particular por la trayectoria vital del investigador. Tras la Guerra Civil tuvo que exiliarse y murió en Ciudad de México. Recuperar sus textos desde una plataforma pública no elimina las consecuencias históricas de aquel desplazamiento, pero contribuye a reincorporar su producción al relato de la ciencia española y canaria. También permite observar la red internacional e interdisciplinar en la que trabajó, reflejada en discursos académicos, prólogos y correspondencia.
La Biblioteca Nacional conserva además retratos fotográficos del físico vinculados a sus intervenciones en la Residencia de Estudiantes, la Asamblea de Madrid y un viaje de Fernando de los Ríos a Cuba. Estas piezas amplían el valor del archivo: no se trata únicamente de consultar textos científicos, sino de reconstruir las instituciones, vínculos y espacios desde los que se produjo conocimiento durante las primeras décadas del siglo XX.
La liberación no alcanza automáticamente a todos los elementos
El paso de un autor a dominio público no significa que cada componente de una publicación quede libre de restricciones. La jefa del Servicio de Información Bibliográfica de la Biblioteca Nacional, María Osuna, recuerda que un libro puede incluir prólogos, ilustraciones, fotografías o colaboraciones firmadas por personas cuyos derechos todavía estén vigentes. Antes de digitalizar y ofrecer libremente una obra, la institución debe identificar esos elementos y determinar su situación jurídica.
La cautela también afecta a las cartas. González Díaz y Cabrera mantuvieron correspondencia con Santiago Ramón y Cajal, y sus misivas forman parte de archivos personales conservados por la Biblioteca Nacional. Aunque su interés documental es indudable, el acceso a este tipo de fondos puede estar condicionado por su carácter privado, por normas de conservación o por los derechos vinculados a otros remitentes y destinatarios.
Una oportunidad para editar, investigar y enseñar
El dominio público reduce una barrera económica y administrativa, pero su alcance real depende de que universidades, editoriales, centros educativos y proyectos culturales aprovechen los materiales disponibles. Según María Osuna, las obras liberadas suelen registrar más visualizaciones que las que permanecen únicamente en formato libro, porque el acceso digital permite llegar a lectores de cualquier lugar sin necesidad de localizar ejemplares físicos.
En el caso de González Díaz, esa apertura ofrece una ocasión para revisar la historia del conservacionismo canario desde fuentes originales. En el de Cabrera, facilita que la divulgación científica y la investigación histórica recuperen una figura cuya carrera quedó marcada por el exilio. Ambos legados muestran que el dominio público no es solo una categoría legal: puede convertirse en una infraestructura de memoria, conocimiento y creación cultural compartida.
