El Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas) investiga el uso de celulosa bacteriana para fabricar mascarillas faciales capaces de transportar ingredientes activos destinados a recuperar la piel tras la exposición solar. El material, biodegradable y de origen biológico, podría ofrecer una alternativa más sostenible a los soportes convencionales empleados en cosmética.
Un hidrogel natural con efecto “segunda piel”
La celulosa bacteriana se obtiene mediante fermentación de microorganismos del género Komagataeibacter, presentes en procesos vinculados a productos como el vinagre o la kombucha. Durante su crecimiento, las bacterias forman una red de nanofibrillas flexible, resistente y con una elevada capacidad para absorber y retener agua. Estas propiedades permiten que el material se adapte al rostro y mantenga el contacto con la piel, favoreciendo la incorporación y la aplicación de activos cosméticos.

El interés de la investigación aumenta en los meses posteriores al verano, cuando el calor, el sol y el uso prolongado del aire acondicionado pueden intensificar la deshidratación cutánea. Según Aimplas, la ausencia de fibras sintéticas y su biodegradabilidad sitúan a este biopolímero como una opción con menor impacto ambiental, aunque su desarrollo aún se encuentra en fase de investigación.
El alcance del material no se limita a las mascarillas. Su biocompatibilidad, estructura nanoporosa y capacidad de absorción abren vías para fabricar apósitos y parches destinados a quemaduras, heridas y úlceras, así como soportes capaces de liberar principios activos de forma controlada. También podría contribuir al desarrollo de biomateriales para regeneración tisular.
Frente a la celulosa vegetal, la variante bacteriana presenta una mayor pureza porque no contiene lignina ni hemicelulosa, componentes cuya eliminación exige tratamientos adicionales. Aimplas considera que esta combinación de flexibilidad, transparencia, retención de agua y biodegradabilidad puede acelerar la creación de soluciones de alto valor añadido para la cosmética, la medicina y la biotecnología, reduciendo además la dependencia de recursos forestales.
