Panamá incorpora reconstrucción urológica robótica de alta complejidad en la Ciudad de la Salud

Especialistas de la Ciudad de la Salud realizaron por primera vez en Panamá una serie de reconstrucciones urológicas de alta complejidad con asistencia robótica, una intervención que amplía las opciones disponibles para pacientes con daños o estrechamientos severos del tracto urinario. Las cirugías se desarrollaron durante jornadas especializadas con la participación del cirujano reconstructivo Lee C. Zhao, procedente de Nueva York, Estados Unidos, quien trabajó junto al equipo médico panameño en la aplicación de técnicas avanzadas.

La iniciativa, comunicada el 6 de septiembre de 2026, tuvo un doble propósito: resolver casos complejos que requieren una reparación anatómica precisa y fortalecer las capacidades locales para que este tipo de procedimientos pueda realizarse de manera progresivamente autónoma en el país. La transferencia de conocimientos se concentró en técnicas de reconstrucción urológica funcional y estética, áreas en las que la experiencia del equipo y la disponibilidad tecnológica resultan determinantes.

Tres intervenciones con distintos niveles de complejidad

Durante las jornadas se ejecutaron tres procedimientos. El primero correspondió a la reparación de una estrechez uretral en un paciente que había sido sometido previamente a una prostatectomía. La obstrucción de la uretra puede dificultar o impedir el paso normal de la orina, por lo que la reconstrucción busca restablecer un flujo adecuado y reducir el riesgo de nuevas complicaciones.

El segundo caso consistió en la reconstrucción de una estrechez ureteral en una persona con antecedente de extracción de la vejiga y derivación urinaria mediante un conducto ileal. En este tipo de pacientes, una alteración en el conducto que transporta la orina desde el riñón puede comprometer el drenaje urinario y afectar la función renal. La reparación exige trabajar sobre una anatomía modificada por cirugías anteriores, lo que eleva la dificultad técnica.

La tercera intervención estuvo dirigida a corregir una fístula rectouretral, una comunicación anormal entre la uretra y el recto. Esta condición puede ocasionar el paso de orina hacia el recto o de contenido fecal hacia las vías urinarias, además de favorecer infecciones y deteriorar de forma significativa la calidad de vida. Su tratamiento requiere cerrar la comunicación y reconstruir los tejidos afectados, con especial atención a la separación entre ambos órganos.

Panamá incorpora reconstrucción urológica robótica de alta complejidad en la Ciudad de la Salud

La función de la asistencia robótica

Para las operaciones se utilizaron sistemas robóticos de reciente incorporación, entre ellos el sistema Toumai. Estas plataformas no sustituyen al cirujano: funcionan como una herramienta que traduce los movimientos del especialista a instrumentos ubicados dentro del cuerpo y ofrece una visualización ampliada del campo quirúrgico. En reconstrucciones profundas, esa capacidad puede facilitar la identificación de estructuras delicadas y la ejecución de suturas en espacios de difícil acceso.

La asistencia robótica puede aportar precisión y estabilidad, pero sus resultados dependen también de la selección adecuada de los pacientes, la planificación de cada caso y la preparación del personal que participa en la operación. En procedimientos reconstructivos, el objetivo no es únicamente retirar una obstrucción, sino recuperar la continuidad y el funcionamiento del sistema urinario. Por ello, la tecnología debe integrarse con conocimientos de anatomía, manejo de tejidos y seguimiento posoperatorio.

La realización de estas cirugías representa un avance institucional, aunque no implica que todos los casos urológicos complejos puedan resolverse de inmediato con robots. La indicación continúa dependiendo de las características clínicas de cada paciente, de sus antecedentes quirúrgicos y de la disponibilidad de equipos especializados. Además, la consolidación de un programa de este nivel requiere experiencia acumulada, protocolos de seguridad, mantenimiento tecnológico y equipos multidisciplinarios.

Formación local para reducir derivaciones

El jefe de Urología de la Ciudad de la Salud, Elías Bodden, explicó que la incorporación de herramientas robóticas y la capacitación en reconstrucción buscan fortalecer las competencias del personal médico panameño. La estrategia apunta a que los especialistas locales puedan asumir intervenciones cada vez más complejas, con un modelo de aprendizaje basado en la colaboración directa durante casos reales.

Lee Zhao señaló que el objetivo central del intercambio es que los equipos quirúrgicos panameños adopten de manera autónoma estos abordajes. Esa meta tiene implicaciones que van más allá del acto operatorio. Cuando un paciente debe ser trasladado al extranjero para recibir atención especializada, aumentan los costos médicos y logísticos, se prolonga la separación de su entorno familiar y se dificulta la continuidad del seguimiento. Desarrollar capacidades nacionales puede reducir esas derivaciones en determinadas patologías del tracto urinario, tanto en hombres como en mujeres.

Sin embargo, la autonomía quirúrgica no se alcanza únicamente con una jornada de capacitación. Requiere mantener programas regulares de entrenamiento, registrar resultados, evaluar complicaciones y garantizar que los profesionales puedan acceder de forma continua a casos y técnicas de alta especialización. También será necesario medir en el tiempo si las intervenciones logran tasas de éxito, recuperación y permanencia de los resultados comparables con los estándares internacionales.

Un paso dentro de una estrategia más amplia

Las reconstrucciones realizadas en la Ciudad de la Salud sitúan a Panamá en una etapa de expansión de la cirugía urológica asistida por tecnología. El valor de esta experiencia estará determinado por su capacidad para convertirse en una práctica sostenible y no solo en un evento aislado. La disponibilidad de plataformas robóticas ofrece nuevas posibilidades, pero su impacto sanitario dependerá de que esté acompañada por formación especializada, criterios clínicos rigurosos y seguimiento de los pacientes.

Por ahora, los tres procedimientos constituyen una referencia para el desarrollo de la urología reconstructiva en el país. La experiencia combina atención de casos complejos, cooperación internacional y transferencia de técnicas, con la expectativa de ampliar gradualmente el acceso local a tratamientos que antes podían requerir una derivación. El siguiente desafío será consolidar esa capacidad dentro de los servicios habituales y demostrar, mediante resultados clínicos verificables, sus beneficios para los pacientes.

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