Huejotzingo articula la Feria de las Carnitas y la Ruta de las Berries para reforzar su atractivo turístico

El presidente municipal de Huejotzingo, Roberto Solís Valles, inauguró la séptima edición de la Feria de las Carnitas, una celebración gastronómica que durante los días 5 y 6 de septiembre ocupa el zócalo del Pueblo Mágico. La actividad reúne a más de 30 expositores y forma parte de una estrategia municipal orientada a presentar la gastronomía local junto con experiencias culturales y de agroturismo.

La feria tiene como eje uno de los alimentos más reconocibles de la cocina regional: las carnitas. Los asistentes pueden encontrar cemitas, tacos de carnitas, chicharrón crujiente y tacos de sesos, además de otros productos preparados por comerciantes y cocineros de la localidad. La oferta se complementa con artículos elaborados por artesanos de Huejotzingo, lo que amplía el recorrido del visitante más allá del consumo de alimentos y vincula la actividad con la economía creativa del municipio.

Una celebración que busca convertir la visita en recorrido

La dimensión más relevante de esta edición no se limita al número de puestos instalados en la plaza principal. La feria se desarrolla de manera paralela a la Ruta de las Berries, una experiencia de agroturismo que propone conocer otros puntos del municipio y acercarse a los procesos productivos del campo. El recorrido llevó a visitantes hasta la colonia San Diego Buenavista, donde conocieron huertos locales y participaron en la cosecha de frambuesas y zarzamoras.

Huejotzingo articula la Feria de las Carnitas y la Ruta de las Berries para reforzar su atractivo turístico

La conexión entre ambos eventos permite construir una experiencia con distintos momentos: primero, el visitante puede explorar una zona de producción agrícola y después trasladarse al centro de Huejotzingo para consumir alimentos tradicionales y adquirir artesanías. Esa combinación es importante para un destino que busca distribuir la actividad turística en más de un punto, aumentar el tiempo de permanencia y generar oportunidades para productores, restauranteros, comerciantes y artesanos.

El valor de la cocina local para la economía municipal

Las ferias gastronómicas suelen cumplir una función doble. Por un lado, preservan recetas y formas de preparación que forman parte de la identidad de una comunidad. Por otro, convierten ese patrimonio en una actividad económica concentrada en fechas específicas. En el caso de Huejotzingo, la presencia de más de 30 expositores muestra una participación amplia de negocios y familias vinculadas con la preparación de alimentos, aunque hasta ahora no se han dado a conocer cifras oficiales sobre ventas, visitantes, empleos temporales o derrama económica generada por esta edición.

La variedad de platillos también ayuda a diferenciar la propuesta. Las cemitas y los tacos de carnitas pueden atraer a quienes buscan preparaciones conocidas, mientras que el chicharrón y los tacos de sesos incorporan opciones asociadas con la cocina tradicional y con una experiencia menos estandarizada. La diversidad gastronómica funciona así como un recurso de identidad: no se trata únicamente de ofrecer comida, sino de presentar sabores y prácticas que el visitante difícilmente encuentra con la misma relación territorial en otros destinos.

Agroturismo y gastronomía, dos circuitos que se complementan

La Ruta de las Berries introduce una perspectiva distinta. La cosecha de frambuesas y zarzamoras permite mostrar el origen de los productos, el trabajo de los agricultores y las condiciones que hacen posible la producción local. Para los visitantes, esta experiencia puede tener un componente recreativo y educativo; para los productores, representa una posibilidad de contacto directo con el público y de promoción de sus cultivos.

Sin embargo, el potencial de este modelo depende de factores que requieren continuidad. La señalización de los recorridos, la seguridad en los traslados, la disponibilidad de servicios sanitarios, la capacidad de atención en los huertos y la coordinación entre expositores son elementos determinantes para que una actividad puntual se convierta en una oferta turística sostenible. También será necesario cuidar que el crecimiento de la demanda no afecte los espacios de cultivo ni transforme la participación comunitaria en una actividad desconectada de sus responsables locales.

El reto de sostener el interés después del fin de semana

La inauguración encabezada por Roberto Solís Valles coloca al ayuntamiento como articulador de una agenda que combina promoción turística y apoyo a sectores productivos. La feria puede generar visibilidad para Huejotzingo y atraer visitantes durante sus dos jornadas, pero su impacto de largo plazo dependerá de que el municipio mantenga una programación constante y mida sus resultados.

Contar con registros de afluencia, procedencia de los visitantes, ventas de los expositores, ocupación de servicios y participación de productores permitiría evaluar qué actividades funcionan mejor y cuáles necesitan ajustes. Esos datos también ayudarían a evitar que la promoción se base únicamente en la celebración anual y facilitarían la creación de paquetes o recorridos en distintas temporadas, especialmente durante los periodos de cosecha.

Con la séptima Feria de las Carnitas y la Ruta de las Berries, Huejotzingo presenta una oferta que une plaza pública, cocina tradicional, artesanía y campo. La apuesta del gobierno municipal consiste en que el visitante no se quede en un solo consumo, sino que conozca una parte más amplia del territorio. El resultado dependerá de la capacidad para mantener la calidad de las experiencias, distribuir los beneficios entre los participantes y convertir estas iniciativas en una política turística permanente, con información verificable y participación activa de la comunidad.

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