España vuelve al Mundial femenino con una generación renovada y aspiraciones de podio

La selección española femenina de baloncesto ya está en camino al Mundial de Alemania 2026, ocho años después de su última participación. El equipo afronta el regreso con una plantilla renovada, el respaldo de una afición que vuelve a ilusionarse y el objetivo de recuperar el protagonismo internacional que España mantuvo durante la pasada década.

Un regreso marcado por el relevo generacional

La despedida oficial tuvo lugar en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, donde el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, entregó simbólicamente la camiseta oficial al seleccionador Miguel Méndez, a las jugadoras convocadas y a la presidenta de la Federación Española de Baloncesto, Elisa Aguilar. El acto sirvió para subrayar el valor de un grupo que, según la entidad, representa talento, ambición y trabajo colectivo.

España vuelve al Mundial femenino con una generación renovada y aspiraciones de podio

El torneo supondrá el estreno mundialista para todas las internacionales salvo la capitana Alba Torrens, así como para Miguel Méndez al frente del combinado nacional. Ese cambio generacional introduce incertidumbre competitiva, pero también abre una nueva etapa tras los resultados que convirtieron la lucha por las medallas en una costumbre: bronce en 2010 y 2018, y plata en 2014.

La plata europea como punto de partida

España llega a Berlín como subcampeona de Europa, después de conquistar la medalla de plata en el EuroBasket de Atenas 2025. El resultado ofrece una referencia sólida, aunque el Mundial exigirá confirmar ese nivel ante rivales de mayor exigencia y en un escenario en el que la selección deberá combinar la experiencia de Torrens con la adaptación de sus nuevas piezas.

La campaña «Volvemos a creer», impulsada por CaixaBank, acompaña el regreso de un equipo que busca reconstruir expectativas sin apoyarse únicamente en su historial. El patrocinador mantiene su vínculo con la FEB desde 2013 y también desarrolla iniciativas de formación, inclusión y baloncesto en silla de ruedas. Para España, el desafío no consiste solo en volver al Mundial, sino en demostrar que la renovación puede sostener su posición entre las principales selecciones del mundo.

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