Las imágenes inéditas de cámaras de seguridad difundidas por la televisión francesa volvieron a situar en primer plano el asesinato de Federico Martín Aramburú, el exrugbier argentino muerto a tiros en París el 19 de marzo de 2022. El material, emitido por el programa Sept à Huit de TF1, se conoció en las horas previas al inicio del juicio oral y permite reconstruir los desplazamientos, la pelea inicial y los instantes posteriores a una agresión que terminó con la vida de quien había sido jugador de Los Pumas.
Una noche de rugby que derivó en una persecución
Aramburú tenía 42 años y había viajado a la capital francesa junto a su amigo y excompañero Shaun Hegarty para presenciar el partido entre Francia e Inglaterra por el torneo Seis Naciones. La secuencia judicial se inicia en el bar Le Mabillon, sobre el Boulevard Saint-Germain, en el barrio de Saint-Germain-des-Prés. Allí, según la investigación, se produjo un intercambio entre los dos argentinos y Loïk Le Priol junto con Romain Bouvier.
El testimonio de Hegarty ubica el origen del conflicto en una actitud hostil de los acusados hacia otras personas presentes en el local. Él y Aramburú intervinieron para pedirles que se detuvieran. En ese contexto, el exrugbier tomó de la ropa a Le Priol, que estaba sentado, y lo arrojó al suelo. La discusión escaló a una pelea generalizada, aunque los grupos terminaron por separarse. Aramburú y Hegarty se retiraron caminando hacia un hotel cercano, con la intención de pedir hielo y limpiarse las heridas.

La acusación sostiene que hubo una respuesta armada y deliberada
El punto central del debate no será únicamente la pelea dentro del bar, sino lo ocurrido después, cuando los protagonistas volvieron a encontrarse a pocas cuadras. De acuerdo con la acusación, Le Priol y Bouvier se desplazaban en un Jeep verde militar que previamente había permanecido frente al local. La fiscalía sostiene que Bouvier descendió primero y efectuó al menos dos disparos a corta distancia contra Aramburú, dejándolo herido.
Segundos más tarde, siempre según la reconstrucción judicial, bajó Le Priol y realizó seis disparos. Aramburú alcanzó a pedir que llamaran a la Policía y dijo que se estaba muriendo antes de fallecer en el lugar. La diferencia entre una riña previa y un ataque posterior con armas de fuego constituye la base de la gravedad de las imputaciones: para la acusación, la reacción no fue un acto inmediato dentro de una pelea, sino una acción posterior ejecutada tras un nuevo encuentro en la vía pública.
Quiénes llegan al banquillo y qué deberá probar el tribunal
Le Priol, de 32 años, excomando de la Marina francesa y antiguo integrante del grupo de ultraderecha GUD, está acusado de asesinato y es señalado como el principal responsable de los disparos mortales. Bouvier enfrenta una acusación por tentativa de asesinato. Además, otras dos personas son juzgadas por distintos grados de participación en el hecho, entre ellas Lyson R., pareja de Le Priol, quien conducía el Jeep durante la fuga posterior al ataque.
Tras el crimen, Bouvier fue detenido en Sarthe. Le Priol fue localizado cuatro días después en Hungría, a bordo del automóvil de su padre y con cuchillos en su poder. Los investigadores entendieron que intentaba continuar su huida hacia Ucrania. Ese recorrido posterior al homicidio puede tener relevancia en el proceso, no como prueba aislada de culpabilidad, sino como un elemento que la acusación utilizará para sostener la hipótesis de una evasión organizada.
El valor de las imágenes en una causa de alta exposición pública
La difusión de los videos agrega un componente visual a una causa que durante años estuvo narrada principalmente a través de testimonios, peritajes y reconstrucciones policiales. Las cámaras no sustituyen la tarea del tribunal de determinar responsabilidades individuales, pero pueden ayudar a fijar tiempos, movimientos y distancias entre el bar, el hotel y la zona del ataque. En un expediente marcado por versiones sobre el origen de la pelea, esa precisión resulta decisiva para establecer si existió una escalada, una persecución o una decisión posterior de atacar.
El proceso, iniciado más de cuatro años después del asesinato, también vuelve a exponer la dimensión transnacional del caso: una víctima argentina, una investigación francesa, una captura en Hungría y una repercusión sostenida en el mundo del rugby. La fecha prevista para el veredicto es el 25 de septiembre. Hasta entonces, las audiencias deberán contrastar las grabaciones recién difundidas con los relatos de los testigos, la evidencia balística y la conducta atribuida a cada acusado para definir cómo se produjo una muerte que conmocionó al deporte argentino y francés.
