El cineasta estadounidense Alex Gibney presentó en el Festival de Venecia Musk, un documental de cuatro horas que examina la trayectoria empresarial y la creciente influencia política de Elon Musk. La película recorre su ascenso desde Zip2 hasta la consolidación de SpaceX, Tesla y X, pero contrapone sus logros tecnológicos con los conflictos judiciales, sus declaraciones grandilocuentes y la concentración de poder que ha alcanzado.
Testimonios sobre una figura polarizadora
Gibney definió a Musk como una persona “extremadamente peligrosa” y explicó que encontró un fuerte temor entre antiguos colaboradores y personas de su entorno a la hora de hablar públicamente sobre él. El magnate rechazó participar en el documental, por lo que el director recurrió a entrevistas, imágenes de archivo y una recreación virtual basada en declaraciones anteriores de Musk.
Entre los testimonios aparecen los de Justine Wilson, su primera esposa, y Ashley St. Clair, madre de uno de sus hijos. St. Clair afirmó que rechazó 40 millones de dólares tras negarse a firmar un acuerdo de confidencialidad y recordó que Musk le escribió: “Necesitamos tener una legión de hijos antes de la Guerra Civil”. También cuestionó el papel de X, al considerar que la plataforma fomenta una división deliberada con potenciales consecuencias catastróficas.

El documental presenta a Musk como un pragmático capaz de adaptarse al poder político. Según Gibney, su influencia se explica tanto por su voluntad para impulsar proyectos como por su capacidad para atraer enormes cantidades de financiación pública. Esa proximidad le permitió mantener una relación favorable con la Administración de Joe Biden y convertirse después, aunque temporalmente, en aliado cercano de Donald Trump.
La antigua responsable adjunta de la NASA Lori Garver establece una diferencia clave entre los resultados comprobables de Musk y sus promesas, como enviar seres humanos a Marte. Esa brecha, junto con las controversias sobre el sistema Autopilot de Tesla y su discurso de salvación de la humanidad, constituye el eje crítico de la película. Gibney define su trabajo como una advertencia sobre el poder que las instituciones y la sociedad han permitido acumular al empresario.
