Benidorm afronta el arranque del curso escolar 2026-2027 con más de 11.300 alumnos matriculados en sus centros públicos, concertados y privados, una cifra que consolida la presión demográfica sobre la red educativa de la ciudad. El incremento de estudiantes ha obligado a crear seis nuevas unidades de Educación Primaria en cuatro colegios públicos y condicionará, durante los primeros días lectivos, la organización del IES Pere Maria Orts i Bosch, donde parte del alumnado recibirá clase de forma provisional en el Centro Municipal de Estudios Carmen García Santos.
La situación en el instituto está vinculada a la fase final de las obras del nuevo aulario. Aunque los trabajos se encuentran prácticamente terminados y avanzan por delante de la previsión inicial, fijada en octubre, la rotura de dos cristales en la pasarela que comunica los edificios ha impedido habilitar plenamente esa zona para el inicio de las clases. La Inspección Educativa ha dejado constancia de que esta incidencia imposibilita el uso inmediato de una parte del centro.
El consejo escolar del IES ha acordado una distribución temporal de la actividad docente con el visto bueno de la Inspección. El alumnado de primero de ESO y de los ciclos formativos comenzará las clases ordinarias conforme al calendario previsto en el propio instituto. Los estudiantes de segundo de ESO se incorporarán el lunes también en las instalaciones habituales, mientras que los grupos de tercero, cuarto de ESO y Bachillerato iniciarán la actividad lectiva ese mismo día en el Centro Municipal de Estudios, situado a menos de cien metros del centro educativo.

Una solución de proximidad para evitar una interrupción lectiva
La elección del Centro Municipal de Estudios Carmen García Santos permite mantener la actividad académica sin desplazar al alumnado a una zona alejada ni alterar de manera significativa los accesos habituales al instituto. La medida tiene carácter transitorio y busca compatibilizar la seguridad de los estudiantes con la continuidad de las clases mientras se completan las intervenciones pendientes en la pasarela y en el nuevo aulario.
La concejala de Educación, Maite Moreno, ha señalado que la evolución de las obras ha permitido anticipar su finalización respecto al calendario inicialmente planteado. Según explicó, el avance de los trabajos hizo posible desmontar las aulas prefabricadas que habían acogido desde 2010 a una parte del alumnado. La retirada de esas instalaciones recupera superficie para patios, recreo y actividades deportivas, espacios que habían quedado ocupados durante más de una década por la solución provisional.
La incidencia de los cristales introduce, no obstante, un ajuste de última hora en un proyecto que debía aliviar de forma estructural las necesidades de espacio del instituto. La organización aprobada separa los grupos según la disponibilidad efectiva de aulas y accesos: prioriza la presencia inmediata de primero de ESO y de Formación Profesional, incorpora a segundo de ESO al inicio de la semana y deriva temporalmente a los cursos superiores y Bachillerato a la instalación municipal. Esta distribución reduce la concentración de alumnado en las áreas afectadas y permite escalonar la vuelta a la normalidad.
El crecimiento se concentra en las etapas iniciales
El aumento de matrícula no se limita a Secundaria. La mayor presión se aprecia en los primeros niveles del sistema educativo, donde más de 500 niños y niñas de tres años se incorporan al segundo ciclo de Educación Infantil. A esta cifra se suman otros 90 menores de dos años que accederán a alguna de las cinco aulas de P2 habilitadas en colegios de Benidorm. La demanda en estas edades exige una planificación temprana de espacios, profesorado y servicios de apoyo, ya que esos grupos avanzarán progresivamente por las distintas etapas educativas en los próximos cursos.
En Educación Primaria, la Conselleria de Educación ha autorizado seis unidades adicionales para atender la matrícula. Las nuevas aulas se repartirán entre los CEIP Ausiàs March, Serra Gelada, Serra d’Aitana y Gabriel Miró. La ampliación responde a la necesidad de ajustar las ratios y garantizar la escolarización del alumnado en condiciones adecuadas, aunque también evidencia que el crecimiento de población escolar requiere respuestas sostenidas y no únicamente medidas de inicio de curso.
La apertura de unidades adicionales permite absorber parte de la demanda inmediata, pero la evolución de las matrículas obligará a seguir evaluando la capacidad de los centros. En una ciudad con una población sometida a movimientos residenciales y a una elevada actividad económica ligada al turismo y los servicios, la planificación educativa debe anticipar tanto los incrementos ordinarios de alumnado como las necesidades sobrevenidas durante el curso. La disponibilidad de instalaciones, la movilidad de las familias y la asignación de recursos docentes serán factores determinantes para mantener la calidad del servicio público.
Un inicio de curso condicionado por la gestión de espacios
El caso del IES Pere Maria Orts i Bosch resume dos dinámicas que coinciden en el inicio del curso: la necesidad de ampliar infraestructuras para responder al crecimiento escolar y la complejidad de ejecutar esas mejoras sin paralizar la actividad académica. La finalización del nuevo aulario permitirá sustituir una solución basada durante años en módulos prefabricados, pero la incidencia en la pasarela muestra que la puesta en servicio de una obra requiere completar también los elementos de seguridad, accesibilidad y conexión entre edificios.
Por el momento, la comunidad educativa dispone de un calendario concreto para los primeros días. Primero de ESO y los ciclos formativos iniciarán las clases en el instituto según lo previsto; segundo de ESO lo hará el lunes en el mismo centro; y tercero, cuarto de ESO y Bachillerato comenzarán ese día en el Centro Municipal de Estudios. La previsión municipal y educativa es que esta reubicación sea limitada en el tiempo, a la espera de culminar las actuaciones pendientes y normalizar el uso de todas las dependencias del instituto.
El curso comienza así con una respuesta organizativa destinada a evitar retrasos lectivos, al tiempo que se consolidan nuevas capacidades en Infantil y Primaria. La evolución de las obras del aulario, la reparación de la pasarela y la adaptación de los colegios que reciben nuevas unidades marcarán las primeras semanas de un año académico en el que Benidorm vuelve a medir la suficiencia de sus recursos educativos frente a una matrícula en crecimiento.
