El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha elevado el tono de sus advertencias sobre la situación de la ciudad autónoma y ha reclamado una actuación inmediata del Gobierno central. Durante un desayuno-coloquio organizado por Nueva Economía Fórum, Vivas definió el escenario como de «alarma máxima para la seguridad nacional» y describió Ceuta como «una olla a presión que en cualquier momento puede estallar».
El dirigente ceutí sostuvo que la ciudad se encuentra en una situación de «altísimo riesgo» y que ya no dispone de margen para seguir soportando la presión acumulada. Sus declaraciones se produjeron ante el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, doce presidentes autonómicos y la dirección nacional de la formación, en un acto concebido como escaparate para trasladar al ámbito estatal la dimensión del problema que, según el PP, afronta Ceuta.
Una acusación directa a Marruecos
Preguntado por quién estaría detrás de la presión sobre la ciudad, Vivas respondió que está «convencido» de que Marruecos desempeña ese papel. A su juicio, el país vecino «ha vuelto a utilizar el control fronterizo y la presión migratoria como un instrumento con fines políticos» para poner en jaque a un Estado miembro de la Unión Europea.
La acusación sitúa el debate más allá de la gestión ordinaria de los flujos migratorios. Vivas interpreta los movimientos en la frontera y la presión sobre los servicios de Ceuta como parte de una estrategia política, aunque durante su intervención no aportó nuevos elementos públicos que permitan verificar de forma independiente esa atribución. La posición expresada por el presidente autonómico refleja la creciente sensibilidad de la ciudad ante cualquier variación en la cooperación fronteriza con Marruecos, una relación de la que dependen tanto el control de los accesos como la capacidad de respuesta de las administraciones.

Críticas a la preparación y a la respuesta del Estado
Vivas dirigió una parte central de sus críticas al Gobierno. Afirmó que el Ejecutivo «no ha estado a la altura de las obligaciones constitucionales que se le atribuyen» y denunció que ninguna de las advertencias trasladadas antes de la llegada masiva de personas fue atendida con suficiente antelación. Su reproche no se limita, por tanto, a la respuesta durante la crisis, sino que cuestiona la capacidad de prevención de las instituciones estatales.
El presidente de Ceuta también puso en duda la existencia y la aplicación de los mecanismos previstos para actuar en una emergencia fronteriza. «Si había un protocolo, ¿por qué no se aplicó?», preguntó. En paralelo, aseguró que el plan integral para Ceuta y Melilla fue apartado y que se tardó un mes en activar el mando único. Según su relato, esa sucesión de decisiones habría contribuido a prolongar la incertidumbre y a dificultar una respuesta coordinada.
La cuestión del mando único resulta especialmente relevante en un episodio que exige la intervención simultánea de distintos niveles administrativos. La ciudad autónoma carece de competencias soberanas sobre la frontera, mientras que la atención social, la seguridad, la acogida y la gestión de retornos implican a organismos estatales y autonómicos. Para Vivas, la demora denunciada evidencia una falta de claridad operativa; para valorar plenamente esa acusación sería necesario conocer el contenido de los protocolos vigentes, las fechas exactas de activación y las responsabilidades atribuidas a cada organismo.
Feijóo cuestiona la ubicación de inmigrantes en el puerto
Alberto Núñez Feijóo calificó de «gran irresponsabilidad» la decisión de ubicar a inmigrantes en el puerto de Ceuta. El líder del PP considera que esa medida refleja una planificación insuficiente y puede agravar las dificultades de control y de convivencia en un espacio concebido para la actividad portuaria, no para funcionar como recurso estable de acogida.
La crítica de Feijóo se suma a la exigencia de Vivas de que el Gobierno fije una fecha concreta para el restablecimiento de la normalidad. Ambos dirigentes coinciden en presentar la gestión de la emergencia como un asunto que supera el ámbito municipal o autonómico, aunque el acto no ofreció detalles sobre las alternativas inmediatas para alojar, atender o trasladar a las personas llegadas a la ciudad.
El Gobierno debe precisar el alcance de la crisis
Vivas reclamó que los hechos se conozcan «en todos sus términos» y defendió que solo «desde la verdad se alimenta la esperanza». Con esa formulación, el presidente ceutí pidió una explicación completa sobre las advertencias previas, la actuación de los cuerpos de seguridad, la aplicación de los protocolos y la coordinación entre las administraciones. También reclamó que la crisis marque «un antes y un después» y que las instituciones aprendan la lección.
La dimensión política del episodio queda así vinculada a una discusión más amplia sobre la seguridad nacional, la protección de las fronteras exteriores de la Unión Europea y la relación con Marruecos. La afirmación de que la presión migratoria responde a una decisión política deberá ser contrastada por el Gobierno y, en su caso, acompañada de pruebas y explicaciones diplomáticas. Mientras tanto, Ceuta reclama recursos, un calendario de normalización y un modelo de respuesta que permita evitar que una nueva tensión fronteriza vuelva a desbordar sus capacidades.
