El consejero de Educación de Cantabria, Sergio Silva, ha rechazado de forma tajante la estrategia del sindicato STEC de anunciar movilizaciones para el curso 2026-2027. En un audio remitido a los medios, Silva calificó estas advertencias como “una especie de amenaza casi constante” que genera inquietud innecesaria en la comunidad educativa y perjudica la imagen del sistema.
Rechazo a la falta de participación sindical
Silva recordó que la Junta de Personal Docente tuvo ocasión de intervenir durante la tramitación de la Ley de Autoridad del Profesorado y Convivencia, pero optó por no emitir valoraciones. Por ello, considera “una incongruencia” que ahora el STEC critique que la norma se haya elaborado “a espaldas de los sindicatos”. Esta observación pone de relieve un patrón recurrente: la negativa inicial a participar y la posterior denuncia pública de exclusión.

Defensa de la reducción de ratios
El consejero defendió la bajada de ratios en Primaria a 20 alumnos por aula en segundo, tercero y cuarto curso, medida que sitúa a Cantabria a la vanguardia nacional. Silva señaló que esta política, largamente demandada por los propios sindicatos, ha sido criticada pese a su impacto positivo, lo que sugiere un intento de apropiarse del mérito sin reconocer la ejecución gubernamental.
Negociación presupuestaria en curso
Respecto a la mayor dedicación a la labor tutorial reclamada por STEC, Silva admitió su valor pero advirtió del “impacto presupuestario claro” que supondría contratar más profesorado. Aun así, reiteró la voluntad del Ejecutivo de seguir negociando para mejorar la educación de Cantabria sin descartar nuevas reuniones.
El cruce de declaraciones evidencia una tensión estructural: mientras el Gobierno prioriza avances cuantificables como la reducción de ratios, el sindicato opta por la presión mediática como herramienta de negociación. Esta dinámica, lejos de favorecer el diálogo, dificulta la construcción de consensos estables en un sector que requiere estabilidad y recursos planificados.
