La popularidad del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a deteriorarse en varias encuestas nacionales, con registros de aprobación de 33% y 36% que representan mínimos históricos para los institutos que realizaron esos sondeos. El retroceso también alcanza a su base republicana, un dato que ha reavivado el debate sobre el impacto de la gestión presidencial en las elecciones legislativas de noviembre.
La encuesta de Financial Times/Focaldata, levantada entre el 28 de agosto y el 1 de septiembre a 1,914 votantes registrados, situó la aprobación de Trump en 33%, tres puntos menos que el mes anterior. El margen de error fue de 2.6 puntos porcentuales. Entre los republicanos, el respaldo cayó dos puntos, a 72%, el nivel más bajo registrado por esa firma desde que comenzó a medir la pregunta en mayo.

El desgaste se concentra en la economía y el costo de vida
Los resultados de Focaldata sugieren que la percepción económica continúa siendo uno de los principales factores de presión para la Casa Blanca. El 57% de los encuestados afirmó que su situación financiera ha empeorado durante el mandato de Trump, frente al 53% del mes anterior. Además, 46% consideró que el presidente está dificultando las posibilidades de los republicanos de ganar en noviembre, mientras que 43% dijo que su respaldo a un candidato republicano podría reducir su disposición a votar por él.
El sondeo semanal de Reuters/Ipsos, realizado entre el 28 y el 31 de agosto a 1,167 adultos estadounidenses, también ubicó la aprobación presidencial en 33%, el mínimo de esa serie. La desaprobación de la gestión económica alcanzó 71%, frente a apenas 22% de aprobación. El costo de vida fue señalado como la principal preocupación para las elecciones de mitad de mandato por 47% de los participantes.
La encuesta de Harvard CAPS/Harris ofreció una fotografía menos negativa, aunque todavía desfavorable: 44% aprobó la gestión presidencial y 52% la desaprobó. El estudio, aplicado a 2,100 votantes registrados entre el 28 y el 30 de agosto, mostró una ligera mejoría en la percepción general del país. Sin embargo, 47% dijo que su situación financiera está empeorando, frente a 32% que afirmó estar mejorando.
La base republicana mantiene el apoyo, pero con menor intensidad
El sondeo de NBC News, efectuado en línea a 7,105 adultos entre el 20 de agosto y el 1 de septiembre, registró una aprobación presidencial de 36%, un punto por debajo de abril y el nivel más bajo medido por esa organización durante el segundo mandato de Trump. La pérdida más significativa aparece en la intensidad del apoyo: solo 41% de los republicanos dijo aprobar firmemente su gestión, frente a 52% en primavera.
Entre los republicanos que se identifican con el movimiento MAGA, la aprobación cayó a 62%, desde 71% en la medición de primavera. La valoración de la gestión de Trump en la guerra con Irán también se debilitó: la aprobación firme entre los republicanos descendió 18 puntos, a 30%, y entre los republicanos partidarios de MAGA disminuyó 21 puntos, a 43%.
Otros estudios recientes apuntan en la misma dirección. La Universidad de Massachusetts Amherst situó la aprobación de Trump en 32% y la desaprobación en 64% en una encuesta realizada entre el 21 y el 26 de agosto. Entre los republicanos, la aprobación había descendido a 75%, frente a 89% en abril de 2025. Solo 25% de los encuestados consideró que el presidente está gestionando bien la guerra con Irán.
Una medición electoral fragmentada
Las encuestas sobre la intención de voto para el Congreso muestran una ventaja demócrata, aunque con diferencias según la metodología. Harvard CAPS/Harris registró una preferencia de 51% por candidatos demócratas y 49% por republicanos si las elecciones se celebraran ese día. Entre los independientes, la ventaja demócrata fue más amplia: 54% frente a 46%.
El Pew Research Center había encontrado en julio una ventaja demócrata de seis puntos en la boleta genérica, con 20% de votantes indecisos. Emerson College registró entonces una diferencia de 11 puntos, mientras que Financial Times/Focaldata reportó en agosto una ventaja demócrata de cinco puntos. Estas cifras no constituyen una proyección electoral: reflejan distintos universos de votantes, fechas de campo y márgenes de error.
La comparación entre los sondeos exige cautela. Reuters/Ipsos encuestó a adultos estadounidenses, mientras que Financial Times/Focaldata y Harvard CAPS/Harris consultaron principalmente a votantes registrados. NBC News utilizó una muestra mucho mayor, pero su margen de error fue de 3.3 puntos y sus preguntas sobre la intensidad del apoyo no son equivalentes a una aprobación general.
El antecedente de una caída sostenida
Trump inició su segundo mandato con 52% de aprobación y 43% de desaprobación, según el promedio de encuestas citado por The New York Times. Desde entonces, sus índices han retrocedido tras el anuncio de los aranceles del llamado “Día de la Liberación” y, posteriormente, desde el comienzo de la guerra con Irán a finales de febrero, de acuerdo con el recuento presentado en la información original.
Las mediciones de julio y agosto ya habían reflejado el deterioro. Quinnipiac registró 32% de aprobación, mientras que AP-NORC y Reuters/Ipsos situaron la cifra en 33%. CBS News/YouGov reportó 39% de aprobación y 61% de desaprobación; Pew Research Center obtuvo 34% y 64%, respectivamente.
El desafío para los republicanos consiste en transformar estos indicadores nacionales en una estrategia para distritos y estados concretos. La aprobación presidencial puede influir en la participación y en la conducta de los votantes, pero el resultado de las elecciones de mitad de mandato dependerá también de la competitividad local, los candidatos, la movilización partidista y la agenda económica de cada región. Por ahora, los datos coinciden en mostrar una Casa Blanca con menor respaldo general y una base republicana todavía mayoritaria, aunque menos entusiasta que meses atrás.
