El Niño elevará hasta 30 centímetros el nivel del mar en California y amplificará el riesgo de inundaciones

El nivel del mar a lo largo de la costa de California podría aumentar aproximadamente 30 centímetros para mediados de octubre, impulsado por una onda Kelvin costera asociada al episodio de El Niño que se está desarrollando en el Pacífico tropical. El ascenso, aunque temporal, llegará en un momento especialmente sensible: las mareas astronómicas y las tormentas de invierno también pueden intensificarse bajo la influencia del mismo fenómeno climático.

La llegada de esta onda representa una de las primeras señales visibles de que El Niño ya está afectando a Estados Unidos. Dillon Amaya, oceanógrafo de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, explicó que el fenómeno suele asociarse principalmente con cambios en las precipitaciones, pero que sus primeras manifestaciones en la costa pueden aparecer en forma de ondas atrapadas que avanzan paralelas al litoral.

El fenómeno no se presenta como una ola convencional que rompe en la playa. Se desplaza desde las costas de Baja California hacia el norte a una velocidad cercana a los 10 kilómetros por hora y resulta prácticamente imperceptible para quienes se encuentran en tierra. Su presencia se detecta mediante satélites capaces de medir pequeñas variaciones en la altura de la superficie oceánica.

El Niño elevará hasta 30 centímetros el nivel del mar en California y amplificará el riesgo de inundaciones

Una elevación temporal que se suma a un problema permanente

Las ondas Kelvin costeras pueden elevar el nivel del océano entre 15 y 30 centímetros a medida que avanzan junto a la costa. En esta ocasión, los científicos calculan que el nivel total del mar, al combinar el efecto de la nueva onda con otros factores vinculados a El Niño, podría situarse entre 25 y 35 centímetros por encima de lo normal en distintos puntos de California.

El aumento no ocurre sobre una línea de base estable. El nivel del mar ya ha subido durante décadas debido al calentamiento global provocado por las emisiones humanas. En algunas zonas de la costa californiana, el incremento acumulado desde la era preindustrial ronda los 30 centímetros. Por eso, el episodio actual podría duplicar temporalmente una tendencia que normalmente se desarrolla a lo largo de un siglo.

El calentamiento oceánico asociado a El Niño también contribuye al ascenso. Las aguas más cálidas se expanden y ocupan un volumen mayor, elevando la superficie del mar incluso sin la llegada de una onda Kelvin. La nueva perturbación, por tanto, no sustituye a los factores existentes, sino que se añade a ellos y eleva el punto de partida desde el que se producen las mareas y las tormentas.

Por qué unos centímetros pueden cambiar el alcance de una inundación

Patrick Barnard, director de investigación del Centro de Resiliencia Climática Costera de la Universidad de California en Santa Cruz, advirtió que muchas comunidades de la costa oeste están construidas prácticamente al nivel del mar. En esas condiciones, los episodios extremos de agua no necesitan ser mucho más intensos para provocar daños adicionales: basta con que el nivel de referencia sea más alto.

Según Barnard, cada incremento de entre 5 y 10 centímetros puede duplicar el riesgo de inundación en determinadas zonas. La explicación está en la estrecha diferencia entre un nivel de agua que permanece dentro de los márgenes habituales y otro que alcanza carreteras, viviendas, sistemas de drenaje, instalaciones portuarias o infraestructuras eléctricas.

El efecto puede ser particularmente severo cuando coinciden tres elementos: una marea astronómica alta, una tormenta invernal y el nivel oceánico elevado por El Niño. En ese escenario, una tormenta que en otras circunstancias habría causado daños limitados puede producir inundaciones más extensas y facilitar la erosión de playas y dunas. El peligro no depende únicamente de la fuerza del temporal, sino también de la altura desde la que comienza.

El recorrido de una señal que atraviesa el Pacífico

Las ondas Kelvin forman parte de la dinámica que ayuda a alimentar El Niño. Se originan en el Pacífico occidental y transportan grandes cantidades de calor hacia las regiones central y oriental, cerca del ecuador. Parte de ese calor se desplaza por debajo de la superficie mediante un proceso conocido como hundimiento o downwelling.

Cuando el agua cálida alcanza el Pacífico tropical central y oriental, puede ascender mediante el afloramiento o upwelling, aumentando las temperaturas superficiales en esas áreas. En alrededor de 120 días, una onda Kelvin puede recorrer el Pacífico y llegar a la costa noroeste de Estados Unidos o incluso al golfo de Alaska. Amaya describió el trayecto como “épico”, una expresión que refleja la enorme escala espacial del proceso.

La onda que se dirige ahora hacia California no es un acontecimiento aislado. Otra onda Kelvin ya alcanzó la costa durante mayo y junio y contribuyó a elevar los niveles del agua. La sucesión de pulsos oceánicos hace que el litoral enfrente una presión acumulativa, incluso antes de que lleguen las tormentas más fuertes de la temporada fría.

Una temporada que exigirá más vigilancia costera

El episodio de El Niño en curso podría ser el más intenso registrado desde, al menos, 1950, debido a temperaturas de la superficie del mar muy superiores a la media en el Pacífico tropical. Esa intensidad no permite determinar por sí sola la fecha exacta ni la magnitud de cada tormenta invernal, pero sí aumenta la importancia de vigilar con anticipación los niveles del mar y las condiciones atmosféricas.

Para California, el principal riesgo inmediato no es que una onda Kelvin sea visible o destructiva por sí misma, sino que reduzca el margen de seguridad de las comunidades costeras. Con el océano temporalmente más alto, los sistemas de protección, drenaje y evacuación deberán responder a inundaciones que pueden producirse con mareas o tormentas de características relativamente habituales.

El Niño terminará retirando parte de ese exceso de agua cuando cambien las condiciones del Pacífico, pero el episodio dejará una advertencia estructural: los fenómenos naturales de corto plazo están actuando sobre una costa cuyo nivel del mar ya se encuentra en ascenso. Cada nuevo incremento temporal puede convertir una amenaza manejable en una emergencia de mayor alcance.

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